Qué nos espera en 2011

22 Septiembre 2010 | 2 Comentarios;

Estamos terminando la última década del milenio. Parece que fuera ayer cuando dejamos la peseta y aún nos cuesta no colar el artículo y decir “el dosmil once”. Grandes cosas esperábamos de este milenio, más allá de lo que había propuesto la ciencia-ficción. Y, sin embargo, hoy tenemos la sensación de haber dado un paso para adelante y dos para atrás.

En la conferencia de adComunica ayer, el catedrático Rafael López Lita y el director de Economía3 Salvador Martínez, nos dibujaron un próximo año no muy halagüeño.

El gasto público para aumentar la demanda es esa pólvora que el gobierno usó demasiado pronto cuando aún negaba la crisis: 412 euros para que el trabajador no sienta la crisis y un montón de bordillos y bolardos que ahogaran las penas de constructores y ayuntamientos.

Hoy España ha perdido nueve puestos en el índice de competitividad mundial hasta situarse en el 42 y cuenta con un tejido empresarial que no ve que se avancen soluciones. Mientras tanto el sector público gasta el doble de lo que ingresa en un sistema de administraciones públicas cuyo coste e ineficiencia parece insostenible.

El gobierno no sabe cómo incrementar los ingresos y tampoco se atreve por motivos políticos. La subida del IVA es unpequeño parche. En cuanto a los impuestos directos, planean subir el tipo marginal del IRPF para rentas superiores a los 100.000 euros; como una maniobra política hacia los antiguos votantes de Izquierda Unida, ya que los 867 millones que prevé recaudar la Agencia Tributaria con esta medida -que da para unos pocos kilómetros de AVE- no la convierten en una solución presupuestaria.

Si por el lado de los ingresos está más que complicado, la solución tendría que venir por el lado del gasto. En Alemania, en 2007 cuando vieron venir la crisis, formaron un gobierno de coalición para reducir el gasto; hoy son los primeros en resurgir. Pero en España ningún gobierno de la democracia ha venido con un programa de reducción del gasto. Queda feo.

La característica más acusada de nuestra economía es el desempleo, que está en niveles más del doble que las primeras economías de Europa. Curiosamente la reciente Reforma Laboral se ha concentrado en el abaratamiento del despido, cuando lo más lógico parece que sería abaratar la contratación. Entre los empesarios -y así me lo ha confesado alguno- aliviar el coste de la Seguridad Social -como apuntaba ayer Salvador- incentivaría sin duda la contratación, al ser un coste muy gravoso y muy contemplado hoy en el análisis de cuentas. Eso sí, la Reforma Laboral servirá de excusa a los sindicatos para justificar su existencia con una huelga general que nos puede costar un 0,4% del PIB si se paraliza el país; salvo que el señor Rubalcaba decida protejer el legítimo derecho del 70% detrabajadores que quiere trabajar ese día y de todos los empresarios que, por supuesto, quieren abrir sus negocios.

Sólo nos queda -decía ayer Rafael- esperar a que Europa y economías como la alemana nos saquen de la crisis, aprovechando que seguimos enganchados a este tren. Por suerte aún no hemos perdido cuota en nuestras relaciones comerciales con Europa. La competencia de China ya la teníamos antes de la crisis por lo que no afecta hoy especialmente aunque, a largo plazo, amenaza con convertir Europa en el “museo del bienestar”.

Otra cosa es cuánto tarden crecimientos previstos, como el 2% para Alemania, en contagiarnos. En primera instancia tendremos que sufrir efectos, a la vez, negativos, ya que el crecimiento producirá tensiones inflacionistas y éstas llevarán al Banco Central Europeo -presionado por Merkel- a subir los tipos de interés y éstos a encarecer el coste de nuestra deuda pública y nuestras hipotecas.

No hay buenas esperanzas en 2011. Las autonómicas de mayo supondrán un parón y puede que para el verano el gobierno acometa medidas dinamizadoras. Siempre, eso sí, que aún le quede algo de pólvora.

Comentarios

Juan 22 Septiembre, 2010

Esto pinta mal. En algunos foros se habla incluso de que España tendrá una tasa de crecimiento baja en el próximo decenio. Han existido elementos que han permitido que España creciese en el pasado pero que desaparecen, como los fondos europeos que han afectado de forma muy positiva o los periodos con la peseta devaluada. ¿acometerán los políticos las acciones oportunas para no tener que poner parches como subida de presión fiscal?
-Reformas estructurales.
-Mejor gestión presupuestaria

Alfonso 22 Septiembre, 2010

Juan, muchas gracias por tu comentario. Tienes toda la razón. Ahora que España deja de ser de los países perceptores y pasa a ser contribuyente cambia mucho el panorama. Ayer uno de los ponentes dijo que cuando España entró en la UE pensó que “les habíamos metido un gol por la escuadra”. Han estado tirando de nosotros pero Alemania se ha cansado de ser el pagano; ellos hacen los deberes y nosotros no.
La verdad que no sé qué hace falta para que nuestros gobiernos acomentan las reformas estructurales en todos los órdenes.