¡No es un gasto, es una inversión! se oía decir al joven manager en los buenos tiempos. Hoy no se atreve. Resulta que al gerente le da igual porque no hay liquidez ni financiación.
Pero ¿es tan importante la diferencia? El objetivo más genérico de una empresa se podría decir que es obtener retorno de su inversión, es consustancial. ¿Es diferente con el gasto? Trasladémoslo al escenario personal: Cuando hacemos un gasto, ¿no esperamos un retorno? Por supuesto que sí, aunque no siempre económico: Te compras un abrigo para no pasar frío, un traje para conseguir la aceptación social de determinado grupo o un yogur desnatado para no sentirte culpable de todo lo que has comido. No se trata, en ningún caso, de gastar a fondo perdido.
El concepto de inversión se ha inventado para que las empresas puedan apalancarse, funcionar por encima de sus posibilidades actuales en pro de las potenciales. La diferencia con el gasto es temporal. Pero no debería ser un argumento para la gestión. Pongo dos ejemplos claros:
Los recursos humanos: conceptos como el salario son considerados gasto. Sin embargo, se trata de un recurso estratégico con una perspectiva muy superior a un año. A nivel de gestión debería considerarse como inversión, al igual que la formación, con independencia de las herramientas contables, financieras y fiscales.
Otro ejemplo claro es el de marketing: ¿Cuántos directores de marketing habrán visto frenadas sus propuestas por considerarse un gasto? Aunque lo sea, se incurre para conseguir unos mayores ingresos en un futuro más o menos inmediato (dependiendo del tipo de acción) y una sostenibilidad de la empresa (sobre todo si se trata de branding o reputación).
Son las dos áreas donde el gasto contribuye en mayor grado al retorno. Incluso son inversiones con efecto multiplicador mayor que el de una máquina, un edificio o un terreno. Otros gastos, como la logística, proporcionan menor retorno, pero penalizan cuando no se realiza la adecuada inversión en gestión y procesos.
En definitiva, cualquier gasto es una inversión en términos de gestión. Lo que ocurre es que, en la empresa, es necesario encontrar parámetros que permitan medir el retorno -siempre en función del horizonte temporal planteado- para que sean adecuadamente valorados.
¡A gastar, a gastar!
