Ética empresarial y formación (ii)

29 Junio 2010 | 2 Comentarios;

En algunas multinacionales sí existen sistemas de créditos y de diseño de carreras profesionales. Se trata de valorar los créditos necesarios para cada puesto de trabajo y, en paralelo, valorar los créditos con los que cuenta cada trabajador. Es el trabajador, a partir de ahí (norma mutuamente aceptada) el que decide su carrera y, consecuentemente, la formación convenida. Esto, para que económicamente sea sostenible, suele llevar a grandes centros de formación que dan servicio a decenas de miles de empleados.

Este sistema sea, probablemente, el más cercano al tratamiento del empleado como persona libre, como un grupo de interés. Cuando se queda a medias da la sensación de ser más de cara a la galería o para justificar y aprovechar unos subsidios, y el objetivo se mide en horas de formación. En este caso, si el empleado confía en la empresa está perdido, al no ser recíproco, y pronto será una persona deformada. Al igual que los individuos dentro de sus espacios de libertad deben responder de la posibilidad de acción elegida, lo mismo ocurre con la empresa.

Dependiendo de las limitaciones y restricciones que tengamos, de las posibilidades de actuar en una dirección u otra, la empresa será más o menos responsable de la elección realizada.
Bien planteada, la formación hace realidad objetivos como potenciar las competencias de los colaboradores de la organización, desarrollo de las actitudes y habilidades personales y sociales, crecimiento profesional, así como incremento de la seguridad y autoconfianza en el ámbito personal. Claro que, si son verdaderos objetivos, habrá que establecer sistemas de medición.

Si lo enmarcamos en un sistema como el de créditos descrito más arriba utilizado por algunas multinacionales, se establece un marco de garantía de las dos responsabilidades exigibles más discutibles (teniendo en cuenta que la legal es más fácilmente probable): Responsabilidad económica por la que la empresa, como institución encargada de la producción de bienes y servicios, tiene como primera responsabilidad el beneficio económico, consiguiendo competitividad a través de un precio justo. Responsabilidad ética, que abarca expectativas de las que existe un acuerdo entre los diferentes grupos implicados, sobre todo en lo que se refiere a las exigencias sociales.

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